domingo, 18 de enero de 2009

La pena de muerte


La pena de muerte da lugar a una múltiple violación a los derechos humanos ya que implica un trato cruel, inhumano y degradante que concluye con el premeditado e irreparable ataque mortal a una persona, llevado a cabo desde el propio Estado. Ninguna de las motivaciones por las cuales en el pasado se sostenía la utilidad de la pena capital resiste hoy el menor análisis, ni aún la que sostenía que era efectiva para lograr una mayor disuación de la delincuencia.
Con frecuencia quienes alientan la aplicación preguntan: "¿Qué haría usted con una persona que ha cometido un delito aberrante contra alguien de su familia?". Es probable que nuestra reacción se la búsqueda de la venganza personal. Sin embargo cuando hablamos de pena de muerte nos referimos a una conducta estatal y el Estado debe guiar sus actos a partir de criterios racionales y no emocionales. De hecho, el derecho penal fue creado para dejar de lado la aplicación de la "justicia por mano propia", el "ojo por ojo" basado en la venganza. En su lugar, debería regir el valor de la justicia democrática, propio de una sociedad capaz de demostrar mayor civilidad que las personas a quienes se les aplicó la ley penal.
Además, la administración de justicia es una actividad humana y por lo tanto, siempre existe el riesgo de que se cometan errores judiciales. Se conocen en la historia muchos casos de aplicación de pena de muerte a personas que posteriormente se comprobó que eran inocentes.
Actualmente el uso de la pena de muerte ha sido abolido en casi todos los países europeos (excepto Bielorrusia), y la mayoría de los correspondientes a Oceanía (como Australia, Nueva Zelanda y Timor Oriental). En América, Canadá y la mayoría de países latinoamericanos han abolido completamente la pena de muerte, mientras que los Estados Unidos de América, Guatemala y la mayoría de los estados del Caribe la mantienen en vigor, y Brasil la contempla como castigo en situaciones excepcionales, como por ejemplo para castigar la traición cometida en tiempo de guerra. En Asia la pena de muerte está permitida en democracias como Japón e India. En África, se aplica aún la pena de muerte en democracias como Botswana y Zambia.
El 80% de las ejecuciones son llevadas a cabo por Estados Unidos, Irán y China.

Ver también Reclamando justicia del el otro lado del asunto

3 comentarios:

Iván dijo...

Aborresco a esa gente que para defender semejante barbaridad dice: "¿y si le pasara a tu hija/o qué harías?"...
No tienen dos dedos de frente, y todos aquéllos que salen a buscar venganza por mano propia deberían ser juzgados por la ley, ¿qué es eso de romperle la casa o la cara a alguien (sea cual sea el delito que haya cometido)a piedrazos?
Además, otra idea que habría que sacarse de la cabeza es que le justicia está para vengarse por nosotros...
En una real democracia se vería a aquéllos que cometen estos tipos de actos como "enfermos" (pongo entre comillas porque tampoco me gusta esa palabra) a quienes se los debería tratar como tales y no como criminales, para luego reincorporarlos a la sociedad. Creer en la legitimidad del castigo, la venganza, la cárcel y la atrosidad de la pena de muerte es tan antiguo como creer que el Sol gira alrededor de la Tierra.


Viste, me estoy poniendo al día :P

Mary dijo...

ui, no me di cuenta, estoy logueada con otra persona!
Todos los comentarios que aparezcan bajo el nombre de "Ivan" soy yo jejeje

Trancos dijo...

Sin ofender, qué ganas de hacerle publicidad a tu blog en una encuesta de facebook, no?

No te lo tomes a mal, hasta pienso lo mismo que vos con respecto al tema.